Los pies, como el cuerpo, están diseñados para defenderse por si solos mediante una evolución natural en la que no interfieran elementos que intenten estabilizarlos, corregirlos o sujetarlos (calzado, andadores, arnés…) Al contrario de lo que se cree, los pies tienen que disponer de ese “exceso” de “movilidad natural”, sin ayuda, para potenciar su musculatura de la manera más acertada posible.

Siempre se dijo que la planta del pie es una zona muy sensible al tacto. Eso es debido al complejo sistema nervioso del que presume, capaz de recibir información de cualquier tipo e intensidad. Ese sistema neuronal no está ahí por casualidad… tiene una función vital durante la vida del ser humano pero donde cobra mayor importancia es en las primeras fases de crecimiento en las que el bebé busca adquirir independencia móvil. Esta etapa suele durar hasta los 3 años aproximadamente.

Hemos hablado con Nuria Rodríguez Fernández (Col. Nº769) podóloga especialista en varias áreas del sector y le hemos pedido que nos de unos consejos para elegir bien el calzado en la primera etapa hasta los 3 años.

La única función del calzado es proteger la piel. Solo tendrá que reunir las características necesarias para que la sensación sea como ir descalzo. Por eso solamente estaría indicado para salir a la calle, en casa se debería andar descalzo con un calcetín antideslizante.

¿Qué características deberá reunir un zapato?

Teniendo en cuenta que en esta etapa un zapato nunca debe modificar las funciones naturales del pie, debe de reunir una serie de características ….

La plantilla debe ser lisa, sin cambios de altura como puede ser un arco.

La puntera debe ser lo más cuadrada posible, que deje movilidad a los dedos .

La suela debe ser fina y flexible, sobre todo en el antepie, para dar rienda suelta a la propiocepción del niño. Una suela muy gruesa y con balancín indica rigidez en el zapato.

Un pie en contacto directo con el suelo recibe mayor estimulación y por tanto se siente más preparado para la deambulación que un pie extremadamente protegido.

Contrafuerte: cuanto más pequeño sea el niño más flexible debe ser el contrafuerte, ya que un contrafuerte rígido anularía la movilidad del tobillo y la flexibilidad fisiológica. Solo se buscará un contrafuerte rígido en caso de tener que llevar una plantilla personalizada.

Un pie en contacto directo con el suelo recibe mayor estimulación y por tanto se siente más preparado para la deambulación que un pie extremadamente protegido.
Tacón siempre plano, sin caída. El talón/calcáneo está diseñado para soportar el 70% del peso corporal.

Unos zapatos con mucha amortiguación hace que la grasa plantar (que es nuestra amortiguación natural) supla su función y acabe desapareciendo.

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